Ayer, a modo de chascarrillo, mi profesor de I.Aeroportuaria asoció el cierre temporal de El Bulli, flamante restaurante del maestro cocinero Ferran Adrià, con la iniciativa de convertir la antigua torre de control del aeropuerto de Barcelona en un restaurante.
¿Sería tan descabellado que un restaurante de la talla de El Bulli, que atrae a gente de todo el mundo, facilitase su acceso situándose en el mismísimo aeropuerto?
Por una parte perdería el encanto de estar situado en pleno monte, pero por otro…