Hoy es el 25º aniversario de bodas de mis aitás (sé que en euskera ni lleva tilde ni se dice así, pero así les he llamado desde que era pequeño y es algo que no va a cambiar) y lo primero es lo primero:
¡¡¡Felicidades aitás!!!
Este es el principal motivo de haberme dejado el pelo largo. Este fin de semana lo hemos celebrado con una fiesta ochentera en el caserío de mis osabas (en euskera: tíos), el mismo lugar donde lo celebraron hace 25 años.
Mi intención era llegar a la fiesta con mis rizos lo más largos posible, así que hace un año dejé de cortarme el pelo y muchos de vosotros habréis visto la evolución.
Ahora era el momento del cambio inverso. Se acerca la fecha de salida del viaje del verano y cuantas menos cosas por las que preocuparse mejor, y en ese sentido el pelo era un estorbo.
Así que esta mañana me he hecho las últimas fotos con mis rizos y me he bajado a una peluquería que hay al lado de mi casa.
Aquí os dejo el resultado.

Un antes y un después
¡Vuelta a la comodidad!
¿Cómo lo véis?