Hoy hemos ido a Polán (Toledo) a recoger nuestro UMM Jabato.

¡¡¡Ya es nuestro!!!
Me ha tocado traerlo de vuelta, y la verdad es que el trayecto ha sido un poco duro por varias razones:
- Los retrovisores no se quedan fijos. Al poner el coche en movimiento éstos se caen imposibilitando completamente su uso. Así que imaginad las incorporaciones a las carreteras o los cambios de carril girando el cuello como un buho…
- Los frenos están mal regulados. No frenan demasiado y además el izquierdo frena más que el derecho y cuando hay que utilizarlos el coche gira sensiblemente hacia la izquierda.
- La dirección tiene bastante holgura. En principio creemos que puede ser porque las ruedas estén mal equilibradas.
- Meter primera y tercera resulta un poco complicado. Como dice Alex: «Hay que hacer un acto de fe y situar la palanca de cambio donde supones que se encuentra el punto de engranaje y embragar suavemente…».
Si a eso le sumamos que estaba anocheciendo, que el velocímetro no funciona y que era la primera vez que lo conducía, tenemos el pack completo para un trayecto emocionante.
Con una velocidad media de unos 80 km/h, al final hemos llegado a Aluche (Madrid) y lo hemos aparcado frente a mi casa.
El motor ruge que es un primor. Tanto que al bajar del coche he visto que tenía varias llamadas en el móvil y ni siquiera me había enterado…
Ahora toca la fase de reparaciones. En principio tenemos que:
- Arreglar los frenos.
- Cambiar dos planchas de las ballestas traseras que están rotas.
- Equilibrar las ruedas delanteras y comprobar que la dirección no baila.
- Arreglar el cuenta kilómetros y el velocímetro.
- Hacer un cambio de aceite.
- Hacer una revisión general antes de llevarlo a que pase la ITV.
Seguro que surgen imprevistos, pero por lo menos ya hemos dado el primer gran paso y tenemos el trasto.